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Una estrategia de desarrollo cultural desde el bilingüismoDocumento perteneciente al programa electoral

Queremos utilizar el bilingüismo como palanca de una verdadera estrategia de desarrollo cultural para el País Vasco. Queremos sumar agentes culturales de los distintos ámbitos lingüísticos de Euskadi, para impulsar una cultura que integre y que nos haga avanzar como país y como sociedad. Y queremos, además, que nuestros intelectuales, nuestros escritores, nuestros artistas, nuestros creadores, de uno u otro ámbito lingüístico, se impliquen y tengan protagonismo efectivo en esta tarea.

Nos comprometemos a hacer de una política lingüística integradora un instrumento básico para la puesta en marcha de un Plan Estratégico de Acción Cultural en el País Vasco, que movilice todas las energías creadoras del mundo de la cultura y prepare al país para un debate propio de la modernidad y del mundo globalizado que estamos viviendo.

Un Plan de estas características sólo saldrá adelante mediante el diálogo. Un diálogo que nos comprometer a impulsar desde el Gobierno, y en una doble dirección. Diálogo, en primer lugar, entre el Gobierno y los agentes de la cultura. Y, en segundo lugar, diálogo que queremos fomentar dentro del propio mundo de la cultura vasca.

Nos proponemos promover espacios de diálogo y encuentro entre los representantes culturales del mundo del euskera y el castellano, para estimular este debate que el país necesita, y que no podrá desarrollarse nunca en plenitud desde posiciones endogámicas. En este sentido, nos comprometemos a convocar desde el Gobierno un Congreso Vasco de la Cultura, para reflexionar abiertamente sobre las necesidades de nuestro desarrollo cultural y sobre los contenidos de una verdadera Política Cultural para la Euskadi del Siglo XXI.

El PSE-EE entiende el euskera como un vehículo de comunicación que ha de ser un factor esencial en la convivencia entre vascos. El consenso político y social en torno a la gestión de la política lingüística ha sido y será nuestro objetivo prioritario a la hora de elaborar planes tendentes al desarrollo de la lengua vasca en nuestra comunidad. Nos opondremos siempre a que se haga generando presiones insoportables sobre la ciudadanía, porque no existe peor política que aquélla que discrimina y separa a los vascos, clasificándoles en función de la lengua de uso.

Sólo desde el afecto y a largo plazo, en un ambiente sereno y sin imposiciones será posible lograr una actitud mayoritariamente positiva hacia los procesos de euskaldunización. Por el contrario, en un medio cargado de discriminaciones se crea un profundo rechazo entre aquellos que no tienen el euskera como lengua propia y que constituyen la inmensa mayoría de la población vasca.

Nuestras discrepancias con la gestión de Política Lingüística de los gobiernos nacionalistas son conocidas. Denunciamos los ritmos, la forma atropellada y acientífica de imponer el euskera sobre cualquier otro referente de naturaleza profesional, invadiendo así todas las esferas sociales. Creemos necesario reforzar los acuerdos, siempre frágiles, que conseguimos entorno a la Ley de Normalización del Uso del Euskera, de 1982.

Por ello, proponemos:

  • Propiciar el consenso en la política lingüística, a partir del Parlamento Vasco como máxima institución representativa de Euskadi.
  • Someter a debate y crítica pública, las políticas lingüísticas, exigiendo la apertura a monolingües de los órganos dedicados al diseño de la política lingüística.
  • Avanzar de manera consensuada en las políticas de euskaldunización sectoriales teniendo en cuenta que el sujeto de derechos es la persona y no la lengua, para no convertir la presión social en opresión.
  • Analizar la implicación social en el proceso (por ejemplo en empresas) al margen de las iniciativas públicas.
  • Fomentar la implicación social sin imposiciones, sin multas, sin policía lingüística. A este respecto modificar el Decreto de Comercio suprimiendo la imposición de sanciones por no usar el euskera.
  • Evaluar los niveles de uso y no sólo de conocimiento. A la hora de obtener datos sobre niveles de uso o de conocimiento utilizar sistemas más fiables que la mera respuesta individual (auto-opinión).
  • Revisar las normas y políticas de euskaldunización no acordes con el consenso alcanzado en torno a la Ley Básica de Normalización del Uso del Euskera, a fin de proceder a un reajuste de los perfiles acorde con la tipología de los territorios y sus necesidades.
  • Planificar la política lingüística de acceso al euskera en la educación, liberando de presión innecesaria otros campos que, con el devenir de las nuevas generaciones, serán bilingües de forma natural y espontánea. Especialmente no debe convertirse el euskera en un elemento que impida, injustificadamente, el acceso a un puesto de trabajo.
  • Realizar una política de subvenciones a la producción de materiales, no discriminatoria, que se fije en criterios de calidad (no de cantidad) y de complementariedad (cubrir huecos del mercado). Todas las subvenciones con fondos públicos estarán sometidas a un control estricto con criterios de eficiencia a los fines perseguidos, para lo que se hace necesario una evaluación permanente de los resultados. De esta manera, se terminará con los clientelismos, alejando toda utilización ideológica y partidista.  Se impulsará de forma especial el desarrollo de modalidades innovadoras para el aprendizaje y autoaprendizaje del euskera (e-learning, medios digitales y audiovisuales, etc.).
  • Resolver los problemas que se plantean en el acceso a las Administraciones Públicas, mediante la normalización y homologación de los estudios que se realizan en los euskaltegis, las Escuelas Oficiales de Idiomas, exámenes EGA o los estudios en la Enseñanza Obligatoria y Bachillerato. Clarificar el futuro de los servicios de euskaldunización de adultos: papel de Habe y red de euskaltegis. También habrá de clarificarse el papel que debe jugar la enseñanza del euskera promovida por el Gobierno Vasco a través de EITB e Internet.
  • Cuantificar los recursos públicos puestos a disposición del proceso de euskaldunización (personal, cupos, presupuestos…) para lograr un acercamiento al análisis de costes-resultado.
  • Llevar a cabo una política de difusión cultural a través de la publicación de libros de cultura contemporánea (literatura, artes plásticas, etc... en euskera).

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