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Objetivos estratégicosDocumento perteneciente al programa electoral

Una cultura para la libertad.

Es el mundo de la creación cultural el primero en resentirse con la falta de libertad. El mundo de la cultura es el que peor soporta las directrices políticas ajenas a su propia creación. Los creadores, además de hacer cultura, de crear productos culturales, también tienen la función de criticar al poder, más exactamente, de criticar a los desmanes del poder.

Un mundo cultural que no ve motivos de crítica, que no plantea propuestas que cuestionen el sistema, es una cultura sin creación. La libertad de crítica es necesaria para que las verdades incómodas se abran paso y lleguen a la opinión pública. Los creadores culturales son a menudo, o debieran serlo al menos, incómodos para el poder político.

Hoy, en Euskadi, la creación cultural está en gran medida amordazada. No por policías, como en la época de la dictadura, sino con múltiples hilos delgados que amarraran la autonomía del creador. El uso perverso y calculado del reparto de subvenciones ha conseguido este resultado.

Tenemos artistas, creadores, empresas culturales que se ven obligados a adecuar sus productos a los intereses del poder político porque saben que, en caso contrario, no pueden sobrevivir. Otros han abandonado en el camino o han tenido que salir de este país para seguir creando. Y también hay otros que han usurpado el título de creadores por el sólo hecho de halagar al poder.

Euskadi necesita urgentemente abrir las ventanas. En Euskadi, el mundo cultural necesita sobre todo libertad. Libertad de creación. Desde un Gobierno de cambio vamos poner en marcha una verdadera regeneración de la cultura, vamos a abrir todas las ventanas para que entre aire fresco, vamos a cortar todos los hilos que atenazan la libertad de creación.

Todo ello exigirá un fuerte compromiso público no sólo con la Cultura en abstracto sino con lo que es su base, la creación y los creadores, así como el establecimiento de un marco permanente de diálogo y colaboración entre estos y las instituciones públicas con el fin de plantear y desarrollar todas aquellas medidas concretas que contribuyan a consolidar en Euskadi una auténtica cultura en libertad. Entre estas medidas, que habrán de ser fruto de este diálogo permanente entre el Gobierno y los agentes culturales y artísticos que desarrollan su trabajo en los distintos sectores creativos, destacamos ahora las siguientes:

Creación por Ley del Consejo de la Cultura y de las Artes, como instrumento básico para el diseño de políticas culturales.

Concertación con los sectores y agentes culturales y artísticos de políticas concretas intersectoriales que atiendan al carácter difuso, híbrido y/o fronterizo de las prácticas culturales emergentes, con el objetivo de:

  • Que se produzcan sinergias entre agentes de distintos sectores.
  • Dar visibilidad y apoyo a propuestas culturales que se sitúan en campos difusos y que actualmente están desubicadas dentro de las políticas culturales de la administración.
  • Que se desarrollen cuestiones que superen el marco y punto de vista disciplinar (innovación,identidad, internacionalización, tendencias, públicos, educación...).

Fomentaremos la creación y/o consolidación de asociaciones culturales fuertes de carácter no lucrativo, mediante ayudas para su implantación y la creación de un Consejo de Asociaciones Culturales como un órgano consultivo del Departamento de Cultura

 

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