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Más ciudadaníaDocumento perteneciente al programa electoral

Vamos a construir un País Vasco a la medida de su ciudadanía, de sus intereses y derechos. Un país definido por su gente, y no por instancias o conceptos ajenos a los hombres y mujeres que viven y trabajan en Euskadi.

Poner al ciudadano/a en el centro de la política será uno de los elementos distintivos del nuevo tiempo. Nos proponemos confirmar el protagonismo de la sociedad vasca, para que sea realmente protagonista del país y de sus instituciones democráticas de autogobierno.

La sociedad vasca es una sociedad madura, que valora su autonomía y rechaza las interferencias del poder político sobre la libertad personal de la ciudadanía. Una nueva mayoría desea un cambio político para que Euskadi avance conforme a los parámetros de progreso que rigen en todos los países de nuestro entorno, sustentados en la democracia y en los valores que la inspiran; y entre todos ellos, y de manera fundamental, los derechos de ciudadanía sin menoscabo posible de ninguna consideración así como el avance de la laicidad entendida como uno de los ejes fundamentales del Estado de derecho y del respeto a la intimidad de los individuos.

Los derechos y obligaciones de ciudadanía son el fundamento central del modelo de país que queremos construir. La asunción activa de dichos derechos y obligaciones.

  • Garantiza la igualdad política y social de todos los vascos.
  • Permite que todos los proyectos y todas las ideas puedan entrar en el debate público.
  • Cierra el paso a las imposiciones totalitarias.
  • Excluye la violencia de las relaciones políticas.
  • Favorece un diálogo entre diferentes sobre bases de igualdad.
  • Hace posible construir este país desde el respeto mutuo y la convivencia entre vascos.

Si hay un lugar donde resulta especialmente necesario impulsar las libertades ciudadanas es en Euskadi. Es aquí donde las libertades y los derechos de ciudadanía han sufrido las mayores agresiones, las agresiones criminales de ETA, una organización terrorista que pretende imponer al país un proyecto totalitario frente al rechazo del conjunto de las fuerzas democráticas vascas.

Además, aunque se sitúe en otro plano y entre dentro de las reglas de juego del sistema democrático, no se puede pasar por alto la tibieza con la que el gobierno de Ibarretxe y el tripartito que le sustenta han defendido las libertades agredidas. Y no sólo eso, sino que no les ha importado buscar a veces –por ejemplo, en su proyecto de Consulta- los votos de quienes amparan, justifican o no rechazan la violencia, para imponer los objetivos del nacionalismo más radical y más antidemocrático.

Durante sus diferentes mandatos, Ibarretxe ha trabajado con una visión del país identitaria y fundamentalista para defender lo que él y quienes le apoyan definen como “derechos de Euskal Herria”. Sin embargo, no se ha preocupado por consolidar y profundizar en los derechos individuales de cada una de las personas que viven en este país: el derecho a la vida, a la seguridad, a la libertad de expresión y reunión, a la participación política, a hablar y escolarizarse en el idioma cooficial de la propia elección, los derechos sociales…

Los socialistas vascos impulsaremos este juego de derechos y obligaciones, porque sólo desde la voluntad de avanzar en los mismos será posible garantizar un país con futuro, en paz y en libertad. Sólo así será posible abordar con éxito, y en clave de igualdad, los desafíos de nuestra
modernidad.

Por lo tanto, pondremos en marcha políticas que hagan posible un país con más ciudadanía, sustentado en valores democráticos. Un país para la libertad, la convivencia y la democracia.

Activaremos, pues, políticas:

  • Para impulsar la igualdad de la mujer como instrumento de avance social.
  • Para alcanzar una Administración de Justicia más eficiente.
  • Para poder tener más seguridad y una mejor convivencia.
  • Para gestionar mejor la diversidad en todas sus facetas, como la Inmigración y la Cooperación al Desarrollo.
  • Para conseguir que la Cultura sea un elemento real de progreso y de igualdad.
  • Para que nuestras lenguas, el euskera y el castellano, lleguen a ser un factor de entendimiento, de creatividad cultural y de reforzamiento de los lazos comunitarios en Euskadi.

 

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